SIN RIEGO NO HAY CAÑA!

Autor: ORO VERDE - PivotPoint Latino américa

Al norte de Minas Gerais, donde el clima semiárido no ofrece condiciones para el cultivo de caña de azúcar, llama la atención el despliegue y éxito conquistado por el ingenio São Judas Tadeus, de Sada Bio Energía. Ubicada en Jaíba (MG), el establecimiento tiene el riego en su ADN y he mostrado resultados impresionantes, desafiando las condiciones locales y superando todos los obstáculos.

El ingenio São Judas Tadeus se encuentra en el mayor perímetro irrigado de América Latina, que canaliza el agua del río São Francisco para toda la región. Desde 2007, cuando la empresa fue inaugurada por el productor Vittorio Medioli, trabajan con un área 100% irrigada. “No se cultiva una nueva área sin tener el sistema de riego instalado”, cuenta la gerente agrícola del ingenio, Cristiane Correa Costa Cacique. Actualmente, hay 106 pivotes, 96 marca Valley. En total, son 8.300 hectáreas dedicadas al cultivo de caña, de un total de 14.000. El área productiva está dividida entre Jaíba y Matías Cardoso.

El objetivo de producción del proyecto, en el momento de su fundación por el grupo Sada, era asumir un papel importante en el desarrollo económico y social de la región norte de Minas, transformado la realidad por medio de la energía renovable, y de la generación de empleos para la población. Y los números no mienten – con seguridad, esa meta fue alcanzada.

“Producimos 750 mil toneladas por año, y empleamos dos mil personas, directa o indirectamente. Durante el período de zafra, contamos con 900 funcionarios directos. En la región en la que estamos, la regla es simple: sin riego, no hay caña. Pero, el riego no es simplemente necesario. Garantiza la productividad y longevidad, esenciales para nuestro trabajo” afirma la gerente.

En este contexto, es fácil comprender cómo la eficiencia y la productividad hacen parte del día a día del ingenio. “No creo en la caña de azúcar de baja productividad” resalta la gerente. “La herramienta más importante para maximizar la producción es precisamente el riego, principalmente si es utilizado como forma de aplicación de nutrientes a lo largo del ciclo, haciendo un mejor uso de los beneficios de la vinaza” comenta.

Cuando hablamos de caña irrigada, la opinión de Cristiane surge de la experiencia y del conocimiento adquirido en una carrera dedicada al cultivo de la caña. “A veces, los costos de instalación de los equipos de riego son desalentadores, pero el retorno es siempre positivo y puede darse en tres o cuatro años” afirma.

La constancia valió la pena y compensó la inversión. En un escenario competitivo que caracteriza el sector agropecuario, es fundamental asumir el control de todas las variables que definen el resultado de la producción, zafra tras zafra. Y en este escenario el riego fue la solución con el grupo Sada Bio.

“El clima está cada vez más inconsistente e imprevisible. No se puede depender apenas de las condiciones naturales. El riego es una forma de reducir los riesgos inherentes a ese factor, y permite extraer todo el potencial de las variedades de caña. Ya existen en el mercado tipos específicos de caña que responden muy bien a zonas irrigadas”, explica Cristiane.

Pero la estrategia no termina ahí. “Otras ventajas del riego es que nos permite utilizar la vinaza y el agua residual, que muchas veces son tratadas como desecho. Eso mejora la productividad y otorga mayor longevidad a toda la producción –en Sada Bio, ya tenemos áreas llegando al 11er corte”, agrega.

Los resultados han sido tan positivos, que es un hecho, el grupo Sada Bio continúa invirtiendo en caña irrigada. En lo que queda del 2018, instalarán más de 9 pivotes centrales en el establecimiento, con el objetivo de aprovechar aún más el terreno y maximizar la producción.

 

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