PRODUCCIÓN IRRIGADA DE CAÑA DE AZÚCAR: CRECIENDO A PASOS AGIGANTADOS

Autor: ORO VERDE - PivotPoint Latino américa

La trayectoria de la producción irrigada de la caña de azúcar parece estar siguiendo los mismos pasos que la irrigación del café, de la naranja y de otros cultivos en Brasil.

La impresión de la gran mayoría de las personas era que un sistema irrigado de café o de naranja nunca se viabilizaría en el país – aquí llueve bien. Sin embargo, poco a poco, surgieron algunos “aventureros”, “visionarios”, y las iniciativas de éxito surgieron. Después de algunos años (o décadas), difícilmente se visite un cultivo moderno de café o de naranja que no sea irrigado.

Naturalmente, para que suceda este cambio no se requiere solamente tiempo. Es fundamental que haya una inversión sería en investigación y desarrollo. Un sistema de producción irrigado es más que simplemente añadir agua a un sistema de secano. Requiere ajustes para que demuestre su potencial. Además del desarrollo de la tecnología específica y sólida para crear las bases de un sistema de producción irrigada, es necesario un espíritu emprendedor para enfocarse en la nueva tecnología y, poco a poco, dominarla.

El cambio de visión sobre la producción irrigada que ocurrió con la naranja y el café parece estar también ocurriendo con la caña. Hace algunas décadas, hasta se oía hablar de la existencia de algunas áreas irrigadas de caña. Unas, en regiones más bien áridas que el promedio de la región productora de caña de Brasil y, por eso, en su mayoría, clasificadas como casos de éxito. Otras áreas, especialmente en el Centro-Sur, sirvieron más para reforzar la falta de credibilidad en la tecnología que lo contrario. Pero los años pasaron y se multiplicaron los casos de éxito en el Centro-Sur, principalmente en áreas de Cerrado.

Estos casos de éxito más recientes son resultado, en su mayoría, de la dedicación de años del equipo de la propia planta o del proveedor. Creyeron en el potencial de la tecnología e invirtieron mucho esfuerzo para dominarla, incluso sin tanto soporte de la investigación nacional.

Gran parte del área de caña de São Paulo y de Brasil está en el bioma Cerrado o en zonas de transición para el Cerrado – lo que queda aún más evidente si se observan las áreas de expansión de la caña en el interior de São Paulo y en el Centro-Oeste. Esto también ayudó a los ingenios y a los productores a formarse una idea más clara de que, a pesar de la rusticidad, la caña, como una buena gramínea, es extremadamente sensible al agua.

También el aumento de la frecuencia de años con déficit hídrico más acentuado colaboró para el aumento de la percepción del potencial de la caña irrigada. ¿Cambios climáticos?

El hecho es que la percepción del potencial de la caña irrigada y el interés por el tema se han multiplicado de forma acelerada, sea por la migración de la caña a áreas con mayor déficit hídrico, sea por el aumento de la incidencia de años más secos.

Hace casi una década, en el inicio de este cambio de visión sobre la caña irrigada que aún está sucediendo, se iniciaron los trabajos de Embrapa Cerrados con caña irrigada. El desafío era desarrollar un sistema financiero y ambiental sustentable.

En aquel momento, una investigación sobre el nivel de dominio de la tecnología por los ingenios ya revelaba que aún era necesario conocer muchos datos básicos. ¿Cuál es el potencial de productividad de la caña irrigada?, ¿La irrigación reduce la calidad (ATR) de la caña?, ¿Qué variedad de caña irrigar?, ¿Cuánta agua y cuándo aplicar?, ¿Cómo abonar la caña irrigada?, ¿Cómo hacer tratamientos fitosanitarios en la caña?, ¿Cómo cosechar la caña?, ¿Cuándo y cómo utilizar el regulador de crecimiento (madurador) en la caña irrigada?, ¿Cuándo interrumpir el riego antes de la cosecha?, ¿Debo invertir en proyectos para regar caña al inicio, a la mitad, o al final de la zafra?, ¿Cuál será la longevidad del cultivo de azúcar irrigado?

Naturalmente, no es posible hacer un análisis concluyente de la viabilidad financiera que nos de una respuesta corroborada científicamente, al menos, buena parte de estas preguntas. Sin un análisis financiero exhaustivo de la tecnología, también se debilita cualquier plan dirigido a una inversión en irrigación. El desarrollo de un sistema de producción de caña irrigada que sea ambientalmente sostenible también depende de esas mismas respuestas.

Fue con ese desafío en mente que el equipo de Embrapa Cerrados (Planaltina, DF) inició sus trabajos. Aunque se comprende que la gran parte de ese conocimiento es útil para cualquier tipo de sistema de riego, por aspersión convencional, por pivote central o por goteo, los primeros trabajos se centraron en la irrigación por pivote central.

Los experimentos más antiguos, realizados en el ingenio Jalles Machado, en Goianésia (GO) – que están entre el sexto y séptimo corte-, aportaron conocimiento valioso. En estos primeros ensayos, se probaron 12 variedades en diferentes épocas de cosecha y bajo diferentes estrategias de riego. Aplicando el rigor científico necesario, el experimento fue realizado en establecimientos agrícolas con todas las operaciones idénticas a las practicadas en los mejores ingenios. Es decir, el cultivo del experimento sufrió el impacto de la mecanización y de las condiciones de ataques de plagas y enfermedades, igual que lo sufriría cualquier área agrícola. Esto es fundamental para aportar seguridad a los resultados allí obtenidos, los cuales podrán ser replicados a mayor escala.

En general, en un promedio de cinco años (TCH5), la productividad fue de alrededor de 170 Ton/Ha, con algunas variedades produciendo más (entre 180 Ton/Ha y 190 Ton/Ha) y otras produciendo menos (entre 140 Ton/ Ha y 150 Ton/Ha). En el ciclo de la planta de caña, la productividad máxima varía entre 180 Ton/Ha y 275 Ton/Ha, dependiendo de la variedad. Todas las variedades respondieron muy bien a la suplementación hídrica, pero, naturalmente, algunas respondieron mejor que otras y, por eso, son más indicadas para la producción irrigada. Considerando un TCH5 cercano a 100 Ton/Ha en secano, la caña irrigada posibilitó una verticalización de la producción de 50% a 90%. Es decir, en los mejores escenarios, es casi como obtener la productividad de dos haciendas en una, sin hablar del reflejo de esa verticalización en la reducción de las inversiones y gastos por tonelada de caña.

La calidad (ATR) de la caña irrigada cuando se interrumpe la irrigación en el momento correcto, es igual o superior a la de la caña de secano. Por eso, finalmente, en términos de productividad de azúcar por hectárea, la clave está en la alta productividad de la longitud de los tallos.

Los resultados también han mostrado que, generalmente, la mayor productividad de la caña irrigada por pivote central se alcanza con una irrigación deficitaria, es decir, ofreciendo menos del 100% de lo que demanda la caña. Sin embargo, la lámina óptima por proyecto encontrada ha sido superior a la comúnmente utilizada en los proyectos más antiguos de pivote central para cultivos cañeros. Además, el punto óptimo cambia según la variedad.

Es importante mencionar que, entre todas las estrategias estudiadas, más del 75% de ellas presenta una eficiencia de uso de agua superior a la de caña de secano. Es decir, gran parte de las estrategias desarrolladas de producción irrigada consumen menos agua que la producción de la misma tonelada de caña en secano. En comparación con la caña irrigada, y dependiendo de la estrategia y de la variedad adoptada, la caña de secano puede gastar hasta el doble de agua para producir la misma tonelada de caña.

El trabajo del equipo ya brindó suficiente información para validar un buen sistema de producción de caña de azúcar irrigada. Ya se obtuvieron los números necesarios para un análisis confiable de la viabilidad financiera. Ciertamente, este análisis debe ser hecho caso a caso, considerando las estrategias de inversión y, principalmente, el volumen de agua disponible y sostenible para cada proyecto.

El trabajo del equipo se ha expandido más allá del Cerrado. Son varios los socios: empresas de irrigación, ingenios y proveedores. Se busca, sobre todo, la innovación, tanto al perfeccionar las tecnologías existentes como al desarrollo de paradigmas completamente nuevos. Hay mucho por aprender. Pero ya se visualiza, con claridad, el importante potencial financiero y ambiental del sistema de producción de caña de azúcar irrigada.

Los que fueron pioneros en el dominio de la producción bajo riego, ya cosechan los resultados y quieren invertir aún más. Otros están explorando para dominar la tecnología. Y todavía hay muchos que irán adoptándola en poco tiempo.

El hecho es que, en algunos años, hablar sobre la producción irrigada de caña de azúcar va a ser un tema común, así como hablar del café o de naranja bajo riego.

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